jueves, 20 de mayo de 2010

"Trapitos al sol"

La oposición repentina de a ratos pero con un gran hilo conductor desde hace mucho tiempo tiene un gran exponente principal de receta neoliberal con condimentos propios del desprestigio estatal,(pero grandes negociados con el mismo), como es el caso de la figura de Macri, quien posee un extensivo capital económico, pero un déficit demasiado grande en el área cultural.
Su déficit anterior se asemeja a la falta de inversión pública de la ciudad de buenos aires, que, tomándola como una provincia más desde el concepto de autonomía política-administrativa con representación en el congreso nacional, es peculiarmente en proporción la que menos volcó sobre el presupuesto educativo, ubicándola en el último puesto a nivel país, ( y descontando el potencial económico que posee la ciudad, inigualable en comparación a cualquier otra provincia).
Qué decir de éste emblemático exponente, autor de grandes bochornos a lo largo de su gestión en la jefatura de gobierno, con una mancha más en éste último tiempo, como es el caso que intentamos desarrollar entre éstas líneas.
Se trata de la estigmatización y persecución hacia “las mafias de los trapitos” según supo tildar en los canales televisivos y diarios afines a sus ideas.
Jóvenes reflexiones, (espacio humilde en el intento de interpretación y entendimiento), nos lleva a preguntarnos cuáles son las razones que llevan a un bloque gubernamental como es el de la ciudad de buenos aires, a realizar semejante persecución contra personas que intentan afrontar la vida a pesar de una exclusión social notable, que tiene como principal responsable a Mauricio y su cuerpo de trabajo, sin lograr éstos últimos medios propicios para incluir a éste sector relegado.
Por el contrario, culpabiliza a éstas personas como las causantes de los males ocasionados en su ciudad, la petit parís, siendo los grandes responsables de robos, negociados de droga y expositores de violencia física y verbal que atentan contra los ejemplares ciudadanos-gentlemann que pasean con sus autos importados, limpios y lujosos, por las grandes avenidas. Recorriendo y ostentando contra los demás, dejando una estela de soberbia y status social “diferencial” sobre el resto.

¿Son realmente los trapitos los responsables de la violencia y negociados sucios que existen en la prosperidad de la ciudad de Aires Buenos Aires?

¿Son capaces de generar mafias que tienen, como efecto paralelo, destruir la comunidad benévola, solidaria y respetuosa porteña?

Generalmente las personas que tienen el poder, sobre todo privado, suelen manifestarse y entregar un gran discurso casi único a la sociedad que esconde un repudio social majestuoso, un asco particular contra las personas que no llevan colores claros en el pelo ni ropa de marca, menos aún modales propios y propicios de las clases medias altas.
En Jóvenes Reflexiones notamos que los medios que posibilitan la comunicación como las empresas mismas que entregan esos comunicados, tienen un unísono de votos y dedos amenazadores contra una clase social relegada, marginada, despreciada, olvidada y encima responsabilizada por los grandes males y manejos oscuros que inquietan el vivir próspero de las personas prósperas, que saben lucir por la city-hollywood sus grandes prendas y patrimonios, producto de sus esfuerzos laborales.


¿Se puede ser tan iluso para realmente pensar que los trapitos son la clase que salió mal de fábrica, los borrachos y vagos que hay que eliminar?

No oímos hablar demasiado de los generadores de los chicos que se explotan día a día en las calles enceradas del norte de buenos aires, de los trapitos que actúan y trabajan con un dolor significativo, con un trabajo que seguramente ninguno de ellos elegiría, sino, muy por el contrario, cualquiera de ellos cambiaría por un trabajo en regla y en blanco, sin estar horas y horas afuera en la calle con un frío no sólo del clima, sino de la indiferencia y desprecio de gran parte de ésta terrible sociedad porteña. Que supo votar a Macri, que suele comprar e informarse por clarín o la nación en su defecto. Que suele llenarse la boca con un lenguaje de desprecio por ese grupo despreciado por ellos mismos. Que no se suele interrogar por los ladrones de guante blanco, los que sí realmente mueven la economía y negociados en la ciudad. Donde se suelen repartir las licitaciones de obra pública para las empresas de los padres, así queda todo más íntimo y en familia. Donde se trata de culpalizar a gente que no se puede defender para esconder los grandes problemas de hoy en día por escuchas ilegales. Donde se busca la solución que para ellos es la única viable. La represión y no planes que lleven a la incorporación de esos relegados. La clase que votó a Macri no busca una solución inclusiva porque como clase no tiene solución en sí misma.
.
Una estrategia que se suele repetir en la derecha. El fundamento de la violencia son los relegados que ellos mismos generan y piden castigo hacia ellos, golpes y violencia hacia ellos, justamente el tema que están esperando “solucionar”.

Buscan métodos coercitivos porque no los consideran ni ciudadanos ni habitantes ni personas, los consideran 2 escalones más abajo porque se auto-sitúan dos escalones más arriba.

El sistema de exclusión que provocan con gran reivindicación combinado a sus aliados en los medios monopólicos de difusión intentan generar en el receptor el pensar “que hijos de puta estos trapitos, uno encima los ayuda y mirá lo que terminan siendo y haciendo”.

Se logra así encontrar a los culpables de momento para mantener la estructura de desinterés por el relegado que pregona el Pro desde sus inicios de gestión .
Es comprensible. Viene de Macri. No podemos pedirle lo que nunca le enseñaron ni tuvo vocación por aprehender.
Muy buen intento de su parte en el argumento que nos ofrecieron.

Jóvenes Reflexiones casi cae en la trampa de pensar lo que ustedes esperaban.

1 comentario:

Néstor Dulce dijo...

Compañeros: los felicito por el blog.
Los invito a conocer el mío y a hacernos seguidores mutuos y a compartir el blogrolls