martes, 7 de diciembre de 2010

Delicadeza






Muchas son las preguntas que en jóvenes reflexiones nos animamos a formular, esperando justamente no encontrar respuestas rápidas, que son tal vez indicios de contestaciones vacías sin un sustento teórico firme que nos sacie las expectativas.
Algunos románticos sobrevivientes en pueblos perdidos, en corazones de ciudades asfálticas o en la barra de un bar que decanta mística por sólo tener acumulado en sus vasos el peso de los años y el murmullo de pequeñas historias, suelen tener en mente, a veces, detalles de vida, que denominan delicadezas.



Éstas delicadezas se producen y son patentes concretas de las relaciones sociales que se desarrollan en los individuos, en los agentes sociales, haciendo uso de su reflexión y observando que son un producto de la historia, como así también un tamiz que la reformula y la da a conocer de nuevas formas, con leves matices que se van untando en el recorrido de las mismas.


Hoy fue un día más, un día como cualquier otro, donde la delicadeza nos obsequió un ejemplo más a la hora de definirse como el producto social de una acción mesurada, calculada, pero a la vez espontánea y con cierta altura, lo que genera de la persona quien la emana el hacernos ver una entereza propia de las condiciones que supo absorber a lo largo de su vida, en consonancia con un aprendizaje determinado.


De mirada sencilla pero focalizando a su víctima, hoy al mediodía, en medio de la presentación en puerto madero del nuevo yacimiento de gas ubicado en la provincia de Neuquén, nuestra presidenta de la nación mostró una vez más el eje que vincula a su personalidad con sus convicciones. Su andar firme y contundente es para aplaudir.


En medio de la presentación y habiendo llegado tarde el jefe de gobierno de la zona norte de la ciudad, Cristina Fernández dejó omitir desde sus cuerdas vocales, en precipitación hacia su boca y dejando ser a las palabras los medios o herramientas para explayar sus ideas, un saludo dirigido a ésta persona con mucha clase, que encierra a su vez pensamientos políticos de hilado fino, disputas de poder pertenecientes a modelos muy distantes entre sí, que sin embargo colisionaban ferozmente en un mismo recinto.


Lo saludó para que no ande diciendo luego que la señora de enfrente no le dirige la palabra. Lo saludó para hacerle saber que éste proyecto es de conducción nacional. Lo saludó para que reconozca la reconversión de posiciones: No estamos en la empresa de papá, en éste recinto las jerarquías son otras. Lo saludó sin más que decir para que sepa que éste modelo cuya estructura vertebral son los trabajadores y la juventud, no va a dejar ningún terreno libre para los ociosos de siempre, acostumbrados a difamar al más desprotegido, teniendo el hábito de sacarse fotos con los más humildes, para hacer uso de ellos, no para cambiar su tremenda realidad.


El recinto sin embargo mostró un detalle más de éste modelo de izquierdistas y zurdazos; las relaciones típicas de producción empresarial patrón despectivo- empleado obediente y sometido no se cumplen en el área de la política.


Cuánta furia para Mauricio, cuantas flores para la delicadeza personalizada en ella que gesta el cambio.



Leandro Basanta

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