sábado, 16 de abril de 2011

Roles y juegos

Algunos suelen decir que las pasiones sólo saben explicarse por ellas mismas. En ése lugar la razón no debe meterse, no es cosa suya. La razón a su vez parece ser, de a ratos, el elemento que nos posibilita tomar decisiones racionales, maximizando nuestros beneficios a la hora de elegir. Es decir, en base a un abanico de posibilidades uno intenta establecer los réditos y contras de cada uno y en base a un análisis general elige, descartando lo que menos va a saber perder en ésa elección.

Todo este cuento lo estamos haciendo en base a las palabras, al lenguaje. Bastante más complicado suele ser en la realidad.

Las críticas más grandes de los procesos reales suelen darse justamente en el papel. Es en éste lugar donde la capacidad de imaginación y anhelos del ser humano tienden a la perfección. Igualdad, solidaridad, respeto, comprensión, igualdad de oportunidades, son conceptos que suelen estar, de manera explícita o en forma indirecta, en las críticas que se suelen hacer a los procesos reales donde las personas de carne y hueso despliegan sus intereses, visiones del mundo y proyecciones hacia el futuro. Éstas proyecciones suelen chocar muchas veces con un fin común que logre un bienestar general en una población cualquiera.


Intentando introducirme un poco más en el área del debate entre las personas, suelo escuchar como un zumbido fuerte e incómodo el tema de la “burocracia sindical”.
No necesito ahondar mucho en éstas dos palabras. Uno parece no necesitar que le expliquen de qué trata éste concepto. Bien sabemos que en una generalidad rápida burocracia se corresponde con la ineficiencia, la máquina que sólo sabe trabar y ser aguantadero de toda la mafia estatal que vive de manera parasitaria a costa de un estado que dilapida nuestros impuestos en éste bicho raro e improductivo.


La segunda palabra, “Sindical” está directamente afectada en relación a la primera. Rápidamente suelen venirle a la cabeza de algunos un significado donde una cúpula sedentaria, gorda y ventajera, a costa de decir defender los derechos de los trabajadores, hace uso para sus bolsillos y negocios personales. Es decir: tremendo ladri el que forma parte de la burocracia sindical. Se encuentra en ésa situación sólo para beneficio propio.


No es recomendable declarar públicamente que uno conoce a ciertas personas de la burocracia sindical. Las consecuencias de una declaración semejante puede no tener retorno. Lo mismo si uno está a favor de que exista ésta burocracia sindical y actúe como factor de presión en la disputa de poderes. Ahí sí, date por perdido. La masa del dedo puro-acusador te va a hacer recordar posiblemente hasta los últimos días de tu vida parasitaria que sos parte de una máquina deshonrosa con la que hay que terminar, porque así no se puede seguir más.


Resulta interesante preguntarnos entonces de dónde salen éstos discursos bastante uniformes por cierto.

¿Quién se ocupa de lograr relacionar ciertos conceptos con determinados juicios de valor?


¿Quiénes son los actores que se ocupan de manera persistente en hacer correr la bola de qué es lo que tenemos que pensar en base a ciertas personas, ciertos objetos, ciertas situaciones, ciertos valores?


En jóvenes reflexiones siempre nos interesaron más las preguntas que nos podemos llegar a hacer que las respuestas que podemos encontrar.


¿Por qué hay tanto asco, repudio y rencor sobre una estructura que, en la definición por papel, se ocupa de ser el instrumento de lucha de los trabajadores?


¿Quién o quiénes se ocupan de generarnos ésa subjetividad que no se piensa ni razona (porque se siente) respecto a éste término?


¿Estamos tapando de ésta manera otro tipo de debates políticos de mayor importancia que cierta gente no tiene interés en discutir?


¿A dónde desembocamos discutiendo la palabra Moyano?


Curioso es que ciertos medios de comunicación que se empeñan en manchar y estigmatizar a Moyano y compañía como la cabeza venenosa representante de los trabajadores, hayan prohibido a los laburantes de su propia empresa hacer uso de su derecho gremial.


¿Es que acaso la ley no es igual para todos?

¿No es como en la primaria donde la solidaridad, la igualdad y el cumplimiento de las normas y las leyes se aplican a todas las personas que deseen habitar el suelo argentino?


Qué educación la nuestra, qué valores los nuestros. Qué sentimientos de creencias solemos tener en base a una gran cantidad de temas que tiñen el campo de la arena y disputa política.


¿Qué es Moyano?


Saramago dijo alguna vez que ante cualquier hecho de la vida, por mínimo que sea, uno se tiene que preguntar de manera casi obligatoria tres cosas por lo menos: por qué, para qué y para quién.


La ley sabe ser ley en las oraciones, en el papiro que se baña de tinta cuando alguien escribe sobre el.

Lejos está de tener un impacto en la vida real cuando la disputa de poder propia de diversos sectores sociales no es funcional con ciertos intereses.


Pero momento… Si la realidad puede ser moldeada y preparada…¿Es una ficción?

De llegar a ser una ficción…¿Es posible modificarla?

En el papel es muy posible. El tema es en la realidad.


De nosotros depende, y un buen comienzo es el hecho de dudar.







Leandro Basanta

No hay comentarios: