sábado, 24 de noviembre de 2012

El congreso del progresismo

La situación parlamentaria, cuna de la tensión política en el juego propio de una democracia, suele representar a distintos sectores que encauzan en sus deberes y apuntes ciertas demandas de grupos sociales. De esta manera, la heterogeneidad es garantía de una disputa verbal, lingüística y concreta que tiene reales significaciones y repercusiones sobre la sociedad en sí. A su vez, cada partido político homogeneiza en su relato una pretensión de totalizar los reclamos llamando a necesidades propias de agenda como ‘la gente’ o ‘la sociedad demanda cambios’. Si una democracia política es la disputa de saberes diversos, parecidos y antagónicos en un plato de divergencias ¿A qué se debe la ausencia en el discurso del congreso íntegro a la asunción de la ‘derecha’? Curioso resulta ser que todas las fuerzas políticas dicen ser, al menos, de centro. El ‘progresismo’ es el término elegido por excelencia (que a su vez se distingue de recuerdos setentosos como ‘la izquierda’ o connotaciones negativas como ‘el zurdaje’). Es más que intrigante la ausencia reivindicativa de la palabra ‘conservador’. Mucho menos aún la asunción en una oración tal como: ‘tengo ideales de derecha’, que a su vez suena complejo y reduccionista, porque hay que definir en suma qué es la derecha. Este vocablo reivindicatorio sin embargo, está omitido del congreso de la nación Argentina. En el debate reciente que hubo entre Eduardo Jozami (intelectual director del museo Haroldo Conti en la ex-ESMA) y el legislador por el pro, el diputado rabino Bergman, este último habló de del jefe de la ciudad, (el ingeniero Mauricio Macri) como un ‘desarrollista y hasta progresista’ en sus accionares políticos. Jozami contestó que la primer afirmación era muy difícil de asumir, y la segunda le pareció un ‘disparate’. ¿Cuál es el temor de reivindicar en las palabras lo que se acciona en la práctica? ¿Cuál es el costo-beneficio de ocultar términos conservadores y, por el contrario, reivindicar slogans que están bien lejanos de las políticas que se emprenden en la ciudad de Buenos Aires? Mauricio Macri, ¿Habrá sacado en el año 2011 un 47% en primera vuelta de voto progresista? Foucault en su libro ‘Las palabras y las cosas’ realiza un análisis profundo sobre las mutaciones, ocultaciones, tácticas y estrategias que se disponen en ciertos momentos históricos con la finalidad de hacer pasar como verde algo que en realidad es rojo. La diversidad publicitaria que asume el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, ¿se condice con la política efectiva que destina en barrios tales como Villa lugano, Villa Riachuelo o el Bajo Flores? ¿Existe alguna paradoja entre la mayoría obtenida de votos del Pro en estos barrios y la política aplicada en los mismos? Más preguntas que certezas, eso es lo que intentamos hacer y transmitir desde este más que humilde lugar. Alguna afirmación nos atrevemos a deslizar: el vocablo o la palabra ‘derecha’ se esfuma intencionalmente en los discursos de quienes las aplican en la realidad.

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