martes, 29 de junio de 2010

El sin sentido de la pasión

“Usemos la razón, como único camino hacia el conocimiento y claridad de la realidad para el humano” fue siempre el legado de las grandes elites en los comienzos de la edad moderna con climax generalizado en los siglos XIX y XX.
La pasión, desembocadura de hechicerías, encantos mágicos y sobrenaturales no puede nunca servir de puente para conocer la realidad que espera afuera al hombre, al individuo, en sus ansias de apoderamiento de esa externalidad para beneficio propio.
Camino de la razón y su cuota fríamente calculable pregonan los inquisidores de la precisión mientras tratan de desconfigurar al hombre de esos arranques con gusto animal e instintivo, esos empujes que no son propios de los pensamientos objetivos y neutros.
Tecnócratas: la neutralidad científica y precisa para llevar a cabo, de manera a-política, libre de todo tipo de intoxicación ideológica y pasional, el mejor enfoque para encaminar decisiones en beneficio a la sociedad.


Éstos promovedores de la imparcialidad rara vez suelen confundirse en favor de los pobres o de las clases populosas y mayoritarias, siempre suelen, con sus lupas y métodos propios de la civilización, trazar una marca que suele favorecer a las élites y cúpulas. De éstas personas los grupos dominantes, en beneficio de sus intereses, se preocuparon por enmarcarlos de a-políticos y distantes en las decisiones, generando, por el método pasional del hechizo y la magia, la creencia de la mayoría sobre las precisas decisiones de esos pocos.
Ésta tendencia “objetiva” tiene relación directa con las propuestas liberales vinculadas a la no intervención del estado y las propuestas del libre mercado en sintonía con la auto-regulación.


El gobierno kirchnerista con su modelo puesto en marcha desde hace 7 años procura generar lo contrario al pensamiento liberal, lo contrario a las clases dominantes. Intenta intervenir en la economía para que ésos tecnócratas dejaran de ser a-políticos en cuestiones donde, por medio de decisiones, sólo una pequeña parte salía favorecida a favor de esos dictámenes.
Propone volver al hechizo de una creencia fundada, justificada, en favor de ésos mismos relegados comúnmente denominados “la barbarie”.
Éste gobierno se pelea con pesos pesados, con poderes a los que la objetividad y las exactitudes propias de la imparcialidad nunca suelen tocar, mucho menos instigar.

Jóvenes reflexiones suele intentar interrogarse más que intentar responderse. Trata de trazar una línea que explique, sin caer en la armadura elitista de la “objetividad” cuáles son las razones de ciertas políticas y decisiones a lo largo del tiempo, los años y los contextos.
De la misma forma trata de deslizarse e intrometerse en los llamados hechizos y pósimas especulativas de sectores reducidos.


Ahora bien:¿Cuál es la razón por la cual hay un sector que, pregonando incansablemente el don de la democracia y la tecnicatura exacta se preocupa por ir totalmente en contra de éste gobierno democrático?


Tecnócrata, ese baluarte liberal bien podría ser pagar las deudas con reservas internacionales. Podría entonces la medida ser apoyada por quienes intentan hacer del liberalismo y sus recetas los medios propicios para el desarrollo social. La respuesta es sin embargo totalmente distinta. No es Pro pagar deuda nacional que antecede a éste gobierno con reservas nacionales generadas por el mismo.


Es, inevitablemente en éste punto donde nos interrogamos: ¿Tecnócrata es aquello que es funcional al sector dominante?


Es peligroso que la gente piense, más aún que la gente coma. El peligro se potencia con la universalización por hijo. Su significado se sintetiza en alimento y educación.
El pago de la deuda con reservas indirectamente significa liberar los presupuestos para generar mayor protección social, infraestructura y obra pública para la sociedad. Evitar el ajuste y, por el contrario, ganar terreno en la disputa de ganancia empresario-obrero.


Ahora, tal vez un poco más esclarecido, comenzamos a descifrar las razones de éstas luchas de poder, el significado de éstas guerras mediáticas, la preocupación galopante del sector dominante que al parecer va perdiendo, de a poco, la pósima hechicera que duerme a la mayoría en la creencia de su interés particular.



jóvenes reflexiones