sábado, 9 de octubre de 2010

Reflexión de un compañero

Circuló por algunos medios de comunicación un artículo publicado en el diario El País de España. Este artículo, comienza describiendo la figura de Maradona, para luego extender esas características, por el autor elegidas, a la totalidad del pueblo argentino y, en virtud de ello, tratar de explicar parte del pasado y la actualidad argentina. Es decir, el autor inventa un principio (una analogía entre Maradona y nuestra Nación), y a partir de ello comienza a extraer razonamientos, explicaciones y justificaciones, que son igualmente inventados y peligrosamente falsos. Esa forma de razonamiento es digna de un niño.



A este procedimiento no se le puede llamar argumento desde ningún punto de vista. Desde los silogismos aristotélicos hasta los postulados del Círculo de Vienna, se sabe que a esa forma semántica y de intento argumentativo ni siquiera se le puede llamar “pensar”.



Tomemos por un momento como cierto el primer principio del autor; a saber, “Maradona es igual que Argentina”. Entonces, podríamos afirmar que Argentina es una nación que, habiendo crecido en la pobreza, llegó a ser la poseedora de la más loable virtud técnica que el mundo haya conocido. Está conclusión es también, desde luego, falsa.



Pero lo curioso es que dos periodistas argentinos se hicieron eco de ese ridículo artículo que vulnera toda rigurosidad periodística y semántica. Por un lado, Eduardo Feinmann se mostraba alegre y reputaba de “excelente” aquella publicación. Y, por otro lado, Jorge Lanata extraía como conclusión de la lectura de aquel artículo cómo Argentina se encuentra “en el culo del mundo” y cómo “se nos cagan de risa en la cara”. Es decir, un español de derecha publica un artículo con gravísimos errores semánticos y de lógica, y dos periodistas argentinos, supuestamente cultos, no se detienen a analizar la calidad de lo publicado, sino que inmediatamente lo reciben con alegría para abonar sus críticas al gobierno de turno. Y llama todavía más la atención que nunca, en ningún momento, se hayan detenido a analizar y reproducir lo que Mariano Rajoy, Manuel Rivas Barrós y Baltasar Garzón Real (por nombrar personalidades españolas) tienen para decir acerca de la actualidad de nuestro país. Menos mal que no todo el periodismo argentino trabaja de la misma manera.



Para finalizar, y volviendo a lo dicho en el artículo del diario El País, una forma argumentativa recurrente para criticar a la actual gestión de gobierno argentino es compararlo con la gestión de gobierno brasilero o chileno. Puntualmente, el artículo se queja amargamente de la pobreza en Argentina, y las consecuencias que ésta tiene, y llama a que en nuestro país asuma un gobierno serio como el que tienen Brasil y Chile. ¿Sabe el autor del artículo los índices de analfabetismo de Brasil? ¿Conoce los porcentajes de pobreza e indigencia brasileros? ¿Tiene idea de la tasa de mortalidad infantil en Brasil? ¿Tiene alguna noción acerca del acceso a la educación y salud públicas en Chile y Brasil? ¿Sabe que Argentina es el país más igualitario de todo Latinoamérica? ¿Sabe que Argentina va a crecer en el año 2010 un 9%, siendo el país de Latinoamérica de mayor crecimiento económico en el presente año? Que no lo sepa un español es perdonable. Que no lo sepan, o lo quieran negar, algunos periodistas argentinos, es lamentable y preocupante.




Darío Pino