miércoles, 9 de febrero de 2011

Desnaturalicemos


Jóvenes reflexiones siempre intenta, de manera humilde y consciente de sus limitaciones, establecer pequeños intentos propios de la hermenéutica sobre cuestiones que día a día tiñen, empañan y hacen a nuestra realidad. De ésta manera solemos preguntarnos cuáles son los valores manejados y aceptados socialmente, de la misma manera que sus límites construidos e impuestos por la sociedad misma.

Siguiendo entonces ésta propuesta tímida pero concisa nos indagamos persistentemente sobre las actitudes y actuaciones de ciertos actores a lo largo de nuestra pequeña historia a modo de país-nación.

Sabemos así que “La historia oficial” no es más que la historia legitimada por el sector dominante, que logra su aval en la complicidad pasiva y activa de una gran parte que compone la sociedad.

La historia oficial nos quiso ocultar el único momento nacional donde los trabajadores tuvieron representación directa por medio de su voto mayoritario. Dieciocho años posteriores al 55’ se obstinaron en borrar del mapa cualquier vestigio de ésa época gloriosa, intentando arrebatar de la esencia de los obreros cualquier pronunciación, cántico o identificación que reflejaba sus logros por medio de la ley impuesta de manera antidemocrática como fue el decreto 4.161: la proscripción efectiva de todo lo que esté vinculado al peronismo.

De la misma manera Urquiza, Mitre, Roca y compañía intentaron hacer lo mismo en acción directa contra el único gobierno que demostró ejercer la soberanía sobre las fuerzas extranjeras como lo fue Rosas en la vuelta de obligado, teniendo como premio nada menos que el sable entregado por el libertador José de San Martín, tildando el accionar como la “Segunda independencia sobre las fuerzas externas”.

Intentando continuar una linealidad que logre mantener cierta lógica, podemos decir también que la resaca neoliberal que se une en una oposición amorfa hoy día, reivindica en su parte más derechista/reaccionaria el asumirse peronistas, como son los casos de Duhalde, de Narváez, Solá y Barrionuevo entre tantos otros.

La ecuación que los excluye instantáneamente de su intento de pertenencia al partido son nada más que las tres simples frases del partido justicialista que supieron ser la bandera esencial de su proceso inicial: Independencia económica, soberanía política y justicia social.

Lejos de hacerle homenaje a éstas palabras el Duhaldismo, en su pertenencia de ser el neo-liberalismo con memoria en la espantosa década del 90´, logró en ése período generar una extraordinaria Dependencia económica al subsumirse, por medio de la convertibilidad, a las recetas liberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional. Esto desembocó en una Subordinación política, relegando su potencialidad transformadora de la sociedad. A su vez, el combo-fusión logró la injusticia social más grande de la historia nacional cuya política de extranjerización encausó al estado como el gran estorbo de los negocios privados, y tuvo el resultado de desocupación más importante de nuestra memoria, con un 25% de personas sin empleo pos “La Alianza” y un 50% de ciudadanos pobres a nivel país.
Sin embargo, a nivel mediático ésta década, en su andar, no tuvo repercusiones propias de la injusticia social que vivía gran parte de la población.

Parece ser que todo poder afín a los sectores dominantes de siempre genera una pasividad en el relato que deja entrever la preocupante complicidad de ésos años entre el poder económico y el poder político.

La ecuación se invierte de manera estrepitosa cuando ése poder político va en contra de los anchos privilegios perpetuos de los mismos de siempre. En éste caso el poder genera resistencia, crispación, el no entendimiento de un “consenso” que busca la sociedad (claro está que el consenso es no tocar los intereses históricos de los sectores elitistas que no dejan de pedir mano dura y limpieza de los pobretones que afean sus plazas embellecidas y sus nuevas calles asfaltadas contra la ideología que propone una intervención pública-social).

La historia es más reproducción que cambio, de eso estamos convencidos. Lo novedoso es el momento histórico en el que se dan ciertas batallas para reestablecer lo legítimo de otra manera distinta a lo que fue siempre lo oficial. Éste gobierno ha dado cabales ejemplos sobre esto último.

Volviendo al comienzo, logró desocultar “La epopeya” Rosista que habían dejado sin paso a los barcos franceses e ingleses cuyo afán consistía en apoderarse de nuestros ríos internos.

Ésta batalla cultural es la que se da poco a poco, paso a paso, porque justamente es una batalla real contra los que siempre se encargaron de hacer el guión a la clase media-cómplice y culpable de éste país.

De la misma manera y fiel a éstos principios los factores de poder y el recuerdo de las masas saben enaltecer a quienes fueron consecuentes entre sus palabras, convicciones y acciones.

Lejos está de ser azaroso el lugar merecidamente obtenido por Néstor junto a Eva y Perón en el Partido Justicialista y el Movimiento Peronista como los únicos que realmente en 200 años de historia intentaron dar una disputa de poder y capital real a favor de los desfavorecidos descamisados de siempre.

Nuestra presidenta cuyos destellos intelectuales asombran van de la mano en igual intensidad con su compromiso por ésa reducción de la brecha social que eleve las oportunidades de mejorar la vida económica, cultural y social de ésos desfavorecidos a los que sólo tres personas además de ella supieron prestarle la atención, el oído y el cuerpo entero en su entrega por ésa notable causa.

Su lugar en el recuerdo de la mayoría ya está reservado.






Leandro Basanta