jueves, 27 de octubre de 2011

Que nadie nos cuente quién fue Néstor





A un año de la muerte del más grande de todos, recordamos en jóvenes reflexiones nuestro artículo para su persona, en caliente, con la sangre que fluye y la pasión que nos conduce. Gracias Néstor.


jueves 28 de octubre de 2010



Me opongo totalmente a siquiera intentar leer lo que los mentirosos y cobardes jefes opositores salen a decir en un contexto oportunista como ellos mismos lo saben concebir.
Me opongo totalmente tan sólo leer los relatos dispersos de significados y valores que intentar publicar los evasores al modelo nacional que Néstor supo encabezar como uno de los dos cerebros de ésta fantástica gestión.
No quiero escuchar a ninguna Victoria Donda y a ningún Pino solanas dando el pésame absurdo del protocolo-tipo al mejor estilo Bergoglio, tan sólo a metros donde velan al líder máximo del siglo XXI.
De la misma manera, me niego con fuerte sentido y actitud desafiante a todo lo que me intente contar la derecha seria de buenos modales, la baires buenos aires, que sale a festejar con burbujas por el costado oscuro desde donde sólo ellos saben construir.
Insisto en no querer escuchar de uno u otro lado que me quieran contar los logros de ésta colosal figura. Parece ser que a los muertos se los pone en un eje elevado de ciertos metros desde donde se les quitan las impurezas cometidas en vida y pasan a ser intocables, meros recuerdos positivos y fotos sonrientes desde donde saben estar ubicados para ésa gente. A eso me niego también. Y me niego sobretodo porque quien escribe como tantos de la jp supimos valorarlo en vida, sus logros, su figura, su fuerza, sus ganas, su voluntad de acero incorrompible.
No necesité de su muerte para concientizarme de todo lo hecho, de los juicios a los genocidas por la desaparición de 30.000 compañeros pensantes, de generar 4 millones de puestos de trabajo, de lograr un modelo de inclusión donde el trabajador volvió a recuperar esa dignidad que tantos remarcan en las caras y comentarios de la plaza de mayo por éstas horas.
No necesité leer una tapa de diario para saber quién nos está dejando físicamente. Me bastó tan sólo con ir escuchando a lo largo de todo éste tiempo las palabras de agradecimiento de la gente más humilde de las villas por la oportunidad de volver a tener un trabajo asegurado, organizarse en cooperativas, tener acceso a una asignación universal, forjar el estudio público como una herramienta imprescindible de cambio para dar la real batalla cultural que Néstor y Cristina siempre elevaban como la “más grande de las batallas”.
Sigo sin necesitar que me muestren un conmovedor video realizado en uno de ésos centros que fue matando en vida a Néstor con mentiras, persecuciones a su persona y su familia, descalificativos de los más bajos, que sólo tienen chance de ser escuchados cuando hay una ley gestada en la dictadura que permite ese desnivel de voces donde los de siempre tienen lo que a los otros les falta. La ley de medios audiovisuales encarna en Néstor y éste proceso gubernamental la voluntad de cambiar de paradigma, de empezar a desnaturalizar las cosas y dudar que no todo fue siempre así, no todo lo heredado es lo natural, mucho menos lo real.
Sigo con el mismo énfasis en oponerme que me intenten describir la oportunidad y espacio que le dió a la juventud, como nos dijo bañado en llanto un trabajador de la casa rosada.
Espero que ni se acerquen a intentar explicarme procesos emancipatorios de libros del XIX sobre la clase trabajadora, porque yo mismo ví las lágrimas incesantes de ésos obreros de carne y hueso que despedían a metros nuestros a su expositor de necesidades.
Sin más que decir, me niego también a escuchar voces de desánimo que empiezan a hablar del fin de éste proceso que Cristina va a seguir llevando adelante con la mayor de las fuerzas que una persona como ella sabe llevar. En las obligaciones ella sabe jugar y agrandarse.
Me niego a escuchar siquiera a alguien de la juventud a tirar la toalla. Eso no va a hacer rememorar a Néstor. El único camino para seguir sobre éste eje es profundizar el estudio, la militancia, la voluntad y la solidaridad que ésa gran persona supo llevar como militante político y voz de la opinión relegada y marginada.
La doble cara de la moneda nos dice que se fue un grande, como así también que debemos apoyar a otra grande para profundizar lo que tanto trabajo costó.

“De los cobardes no hay historias”, de Néstor tenemos muchas para contar.




Leandro Basanta